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Resumen Objetivo

Importancia de las Políticas Centradas en la Salud y el Bienestar Materno Infantil en la COVID-19

Importancia de las Políticas Centradas en la Salud y el Bienestar Materno Infantil en la COVID-19

La salud y el bienestar materno infantil tienen un efecto causal en diversos factores fundamentales para la recuperación económica sostenida después de la pandemia de enfermedad por coronavirus 2019.

Introducción

La pandemia por la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) ha ampliado aún más las desigualdades socioeconómicas y de salud que afectan a las mujeres y los niños. Esto tendrá consecuencias a largo plazo y afectará la recuperación económica posterior. Las políticas económicas centradas en el bienestar de las mujeres y los niños hacen que la sociedad sea más justa, fuerte y resistente.

El objetivo del presente análisis fue examinar los fundamentos científicos, económicos y basado en los derechos para la inversión en la salud y el bienestar de las mujeres y los niños luego de la pandemia.

Ciencia

Las enfermedades no transmisibles (ENT) tienen un impacto importante en la salud y la economía mundiales. La nutrición y la salud de los padres y las experiencias y las exposiciones tempranas de la vida de un niño desempeñan un papel relevante en los riesgos de ENT. Los niños prematuros, demasiado pequeños o de una madre con bajo peso, sobrepeso o diabetes tienen más probabilidades de presentar ENT que aquellos nacidos en término, con un peso saludable o de una madre sana. Las tasas de nacimientos prematuros ha aumentado y el porcentaje de embarazadas con sobrepeso u obesidad es muy elevado. Por lo tanto, numerosos niños tienen riesgo de ENT desde una edad temprana. Las circunstancias en las etapas tempranas de la vida y el contexto socioeconómico también son importantes en la salud infantil.

Política

Las políticas para mejorar la salud y el bienestar de las mujeres y los niños deben estar centradas en la reducción de las ENT. En la actualidad, estas políticas se centran en los tratamientos en lugar de establecer trayectorias de cursos saludables de vida. Además, se presta poca atención a los orígenes de las ENT y al papel de la salud materno infantil. La deficiencia en la salud materno infantil, tanto física como mental, asociada con las crisis socioeconómicas mundiales tiene consecuencias perjudiciales para la salud y la economía de la población.

Justicia

El sexo, la edad y otras desigualdades sociales son parte de los derechos planteados durante la pandemia. Las medidas tomadas para contener la pandemia han interrumpido la educación, la seguridad y la seguridad alimentaria de los niños. La desigualdad entre los sexos se ha hecho más notoria y amplia durante la pandemia. Esto no se reconoció como tal y se mantiene la visión anticuada. Así, se plantea la necesidad de proteger a las mujeres vulnerables, pero no como una cuestión de derechos humanos fundamentales y, mucho menos, la centralidad de las mujeres en la recuperación económica.

Las embarazadas, los lactantes y los niños han sido excluidos de los ensayos iniciales de la vacuna contra la COVID-19. Por lo tanto, la eficacia y la seguridad de las vacunas aún es incierta para una gran proporción de la población. Además, dado que las mujeres en edad reproductiva forman gran parte de la fuerza laboral de la salud y los niños pueden ser vectores de transmisión, es probable que no incluirlos en las investigaciones tenga consecuencias adversas.

El desafío de la recuperación económica después de la pandemia por COVID-19 no depende únicamente de tener acceso a la salud. Permanecer saludable será clave para la recuperación; esto implica muchos factores, de los cuales la atención médica es posiblemente el menos importante, y comienza en la vida temprana y forma parte de la transmisión de oportunidades o desventajas entre generaciones. El enfoque en la atención médica ha permitido a los decisores evitar invertir en políticas que aborden determinantes más amplios de la salud que puedan mejorar la salud y el bienestar de las mujeres y los niños y romper la vía de transmisión de las desventajas.

Valor y valores

La mayoría de los gobiernos busca restaurar la prosperidad después de la recesión económica causada por la COVID-19. La salud y la economía también se ven amenazadas por el cambio climático y la contaminación ambiental provocada por el ser humano. Las generaciones futuras verán a esta pandemia como la consecuencia de los modelos económicos y las políticas asociadas impulsadas por el mercado de los últimos siglos, que incluían e incluyen a la marginación y la explotación de las mujeres y los niños y la falta de reconocimiento que tiene el bienestar para la salud de la población.

La pandemia por COVID-19 también dejó al descubierto la importancia y la desigual distribución del trabajo doméstico no remunerado. Durante el confinamiento, las mujeres soportaron más que los varones la carga de la educación en el hogar, el cuidado de los niños y otras actividades no remuneradas, pero que apoyan a las economías. La lactancia materna y la crianza de los hijos son determinantes de la salud y el bienestar a largo plazo, pero no se incluyen en el producto interno bruto (PBI). Un análisis que analizó la inclusión del trabajo doméstico no remunerado señaló que esta actividad, por sí sola, aumentaría entre un 15% y 70% el PBI, según el país y el método de cálculo. El progreso económico debe medirse con el índice sociodemográfico, que se relaciona con la esperanza de vida saludable, en lugar del PBI. Se requiere un cambio radical para construir las economías y las sociedades basadas en valores humanos en lugar de valores de mercado. Los valores humanos, especialmente el valor que las sociedades otorgan a la salud materno infantil, deben definir los denominados “valores de mercado”.

Si bien ya existe la base para un marco económico que incorpore factores que fortalecen el bienestar materno infantil, los países deben hacer más que reconocer y valorar el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Asignar un valor monetario al trabajo no remunerado permitirá la inclusión en las medidas de productividad y lo hará visible. La recuperación de la pandemia ofrece la oportunidad de crear un nuevo marco económico que mida e incorpore las contribuciones al bienestar materno infantil.

Nueva visión

Las pruebas científicas de las relaciones causales entre la salud materno infantil y la salud de la población respaldan darle prioridad a las mujeres y a los niños en materia de políticas. Además, permiten acabar con las desigualdades basadas en la edad y el sexo, y son claves para la economía.

El efecto de la pandemia en el aumento de las desigualdades ha recibido atención; sin embargo, es probable que las desigualdades persistan, a menos que los encargados de formular las políticas comprendan las vías causales entre la desventaja, la insuficiencia en la salud y el daño a la resiliencia económica, y que pueden quebrarse al mejorar la salud materno infantil. Para que los gobiernos vean a la población sana como una responsabilidad moral y esta sea la piedra angular de la prosperidad, se requiere de un marco económico que mida y asigne valor a las acciones que inicien trayectorias de cursos saludables de vida. El impacto de la COVID-19 ofrece oportunidades para nuevas políticas y formas de trabajo basadas en un modelo económico. Las comunidades médicas y científicas pueden contribuir a la sustitución de los marcos económicos y sociales destructivos e inequitativos del pasado por prácticas basadas en la valoración de la salud y el bienestar, reconociendo la salud materno infantil como un mediador cardinal de la resistencia de la humanidad a los desafíos y las oportunidades de un futuro sostenible.

Referencias

Resumen objetivo elaborado por el Comité de Redacción Científica de SIIC sobre la base del artículo Health of Women and Children is Central to Covid-19 Recovery de Modi N y Hanson M, integrantes de Imperial College London, Londres, Reino Unido. El artículo original fue editado por BMJ, 373(899), Abr 2021.

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