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La Lucha Contra el COVID-19: Todos Podemos Hacer Algo

La Lucha Contra el COVID-19: Todos Podemos Hacer Algo

Lo que hace que el COVID-19 sea especialmente aterrador es su capacidad de propagarse a través de portadores asintomáticos. Los grupos de casos publicados demuestran que alrededor de la mitad se infectaron de contactos asintomáticos. En este momento, uno de los mayores inconvenientes en el mundo es la propagación hospitalaria.

La sensación de varios individuos frente a la pandemia por coronavirus es de miedo, impotencia y rabia. Al principio, en Europa se vio afectada la población vulnerable, es decir, los adultos mayores, muchos de ellos con comorbilidades; sin embargo, cuanto el epicentro giró hacia los EE.UU. y empezó a afectar a la población joven (muchos de ellos en estado crítico y con necesidad de internación en las unidades de cuidados intensivos [UCI]) la preocupación aumentó, pues el virus no respeta edad. Al contrario de lo que pasa en otros países, los niños de EE.UU. no son saludables, y al menos un tercio tiene sobrepeso u obesidad, lo que los predispone a tener las complicaciones secundarias a estas enfermedades, lo que se asocia con escasa respuesta ante la infección con COVID-19.

Muchos médicos ya sabían a qué se iban a enfrentar, por lo que dieron instrucciones a sus familias y adecuaron sus hogares para entrar en cuarentena. Algunos se tomaron el trabajo de repasar la medicina hospitalaria y la de cuidados intensivos; sin embargo, el problema actual en todo el mundo es la falta de equipos de ventilación asistida.

Todos podemos hacer algo

Los pediatras, por su parte, tienen todo el tiempo en su mente la palabra prevención, y es a través de esta que hoy se pueden salvar millones de vidas en el mundo ya que, al cambiar el comportamiento de una sola persona, se puede prevenir una multitud de infecciones y muertes. A continuación, las recomendaciones de un endocrinólogo pediatra para “combatir” el COVID-19:

1. Realizar telemedicina

La mayoría de los médicos pueden seguir prestando sus servicios por medio de plataformas virtuales. Se deben retrasar los análisis de laboratorio y las imágenes diagnósticas tanto como sea posible, y, en el caso de los pacientes con diabetes, se pueden descargar vía remota los datos de la bomba de insulina y de la monitorización continua de glucosa. Estas acciones mantendrán a los pacientes más vulnerables y a sus cuidadores en casa.

Aunque los consultorios se desinfecten de forma rigurosa, los pacientes deben llegar allí, y para eso tuvieron que desplazarse, tomar un medio de transporte, muy probablemente utilizaron un baño público o estuvieron en contacto con otros individuos antes de llegar al consultorio, incluso con niños que, en su mayoría, son vectores asintomáticos del virus; por lo tanto, el salir de casa y dirigirse a un consultorio pone a los pacientes en riesgo. Al practicar hacer cuarentena, influiremos en muchos más pacientes para que presten atención a esta advertencia.

2. Mantener a los pacientes fuera de las guardias (servicios de urgencias y emergencias)

Los recursos de salud en el mundo se empiezan a agotar y no necesitamos en este momento pacientes hospitalizados ni en las UCI por complicaciones que se pueden evitar, como por ejemplo la cetoacidosis diabética. Es importante que, en el caso de los pacientes con diabetes, se hagan llamadas de seguimiento, sobre todo a aquellos con hospitalizaciones frecuentes, factores de riesgo asociados, mal control de la diabetes y que requieran ajustes de insulina. Los médicos en general deben alertar a los pacientes sobre el riesgo de visitar los servicios de urgencias y que, antes de dirigirse a los hospitales, consulten a sus médicos habituales mediante llamadas o mensajes para que puedan recibir indicaciones y ser atendidos a través de telemedicina o, en última instancia, en los consultorios externos, donde se pueden administrar líquidos intravenosos o aplicar medicamentos en caso de ser necesario. Esto evita que colapsen los servicios de urgencias y que se vuelvan centros de infección.

3. Comunicar

Es importante, por parte de los médicos, estar bien informados y actualizados para poder comunicar a la comunidad información precisa y desacreditar mitos que aparecen diariamente en redes sociales. Se debe movilizar a otros miembros de la comunidad para instar a todos en sus círculos sociales a usar la herramienta más poderosa actualmente en nuestro equipamiento: el distanciamiento social. Todos deben saber que hay que aplanar la curva de contagio.
Esto ha sido extremadamente efectivo; si las personas confían en los médicos y es a ellos a los que les piden sus opiniones para resolver sus inquietudes, van a tener fuentes confiables y creíbles. La gente escucha.

4. Aprovechar cualquier poder que tenga para cerrar servicios no esenciales en la comunidad

Hay que apoyar la cuarentena, llamar a los servicios no esenciales como ópticas, odontología, salones de belleza, centros de actividades, entre otros, para solicitar que cierren y explicar por qué es importante.

5. Apoyar junto con los amigos y la familia la recolección de fondos

Escribir a los representantes locales y a las autoridades solicitando fondos para equipos de protección personal. Se requieren máscaras N95 para donar a todas las clínicas y hospitales locales que tienen escasez. Desde casa, todos podemos colaborar, apoyando con solidaridad en esta pandemia

Referencias

Resumen objetivo elaborado por el Comité de Redacción Científica de SIIC sobre la base del comentario Fighting COVID-19: 'Everyone Can Do Something' de Sparks Lilley J, integrante de Mississippi Center for Advanced Medicine, Madison, EE.UU. El artículo original, compuesto por 1 página, fue editado por Medscape y publicado en marzo de 2020.

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