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Dr. Facundo Juan Manuel Correa

"Trabajar con Margarita es como jugar en la selección"

"Trabajar con Margarita es como jugar en la selección"
Dr. Facundo Juan Manuel Correa y Margarita Barrientos

El Dr. Correa o Facundo, como lo llaman por las calles del barrio Los Piletones, sale a la cancha por las mañanas bien temprano. Se traslada desde Caballito, donde vive con su mujer y sus dos hijos, y viaja hasta el Centro de Salud Ángela Palmisano. A pesar de ir vestido de civil, internamente lleva la camiseta de la selección. Porque para él, trabajar con Margarita Barrientos es como jugar en la selección argentina de fútbol. 

“Estar a su lado, ver con sus ojos, conocer sus ideas, sentir su fuerza y las ganas es como participar en la mejor liga de fútbol. Sobre todo para la visión que yo tengo del ejercicio de la medicina. Es por eso que para mí, dirigir el centro es una enorme satisfacción. Tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta y para lo que me formé. Estudié medicina, realicé un año de concurrencia y mis tres años de residencia en medicina general y familiar; hice la carrera docente, ahora estoy cursando una maestría en docencia universitaria”, afirma el Dr. Correa con absoluta convicción.

Trabaja hace 11 años junto a la líder social. Conoció a Margarita Barrientos a través de la Facultad de Medicina de la Universidad Abierta Interamericana cuando buscaban a un profesor que le gustara la atención primaria de la salud y que tuviera potencial de gestión. “Me postulé e ingresé en mi labor como docente de la cátedra de medicina comunitaria que se da en el último año de la carrera”. Por ser docente, recibe un sueldo, pero tanto la gestión como la dirección del centro las realiza ad honorem. “Al igual que todos los médicos que vienen a atender solidariamente”, afirma el Dr. Correa.

NUNCA FALTA EL MATE CALENTITO

“Me levanto a las 6 de la mañana. Llego al centro 7.45 con mi auto y Raquel, que es la asistente del centro, me deja en el escritorio el mate preparado y calentito. Me tomo 10 minutos para ordenar las cosas, y comenzar con la atención. Si están los alumnos les doy una charla introductoria y luego los profesionales ya recibidos supervisan las consultas a cargo de los alumnos. Además, reviso el estado de la farmacia para ingresar organizadamente las donaciones que llegan al centro”.

UN TRABAJO QUE CRECIÓ EN CONFIANZA Y EN INFRAESTRUCTURA

El Centro comenzó tímidamente conociendo a la comunidad, acercándose de a poco y prestando servicios en forma limitada. Con el tiempo, fue tejiendo redes de contacto con distintas instituciones, laboratorios y particulares que comenzaron a colaborar con todo tipo de materiales, equipamiento y remedios que hacen que se sostenga como se lo ve hoy. Bien equipado, pintado y prolijo.

El Centro de Salud Ángela Palmisano es de gestión comunitaria, depende exclusivamente de la Fundación Margarita Barrientos, que quiere decir que no pertenece a la red de servicios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por lo tanto, no cuenta con un presupuesto oficial.

Inició sus actividades hace catorce años con una camilla y la visita esporádica de algunos médicos, y se expandió hasta la atención continua que ofrece hoy en sus seis consultorios, con multiplicidad de servicios y farmacia comunitaria. Funciona de lunes a viernes por la mañana y desarrolla actividades extra por la tarde como charlas de prevención sexual, embarazo adolescente, drogadicción, estimulación temprana y atención psicoló- gica. Los pacientes se acercan por la mañana, se anotan y son atendidos en el día. Solo las consultas cardiológicas, las extracciones de sangre y las ecografías necesitan sacar un turno.

Las estadísticas que llevan adelante muestran un incremento en las consultas año tras año, con un último registro de 8000 en 2015. El centro de salud no es para emergencias sino para cubrir la atención primaria. Si hay riesgo de vida, los pacientes son derivados. El sistema de atención es muy simple: el paciente se acerca al centro, se anota, se atiende, y se lleva el tratamiento si lo necesita. “A través de nuestra farmacia logramos una cobertura del 98% de las necesidades. O sea, de cada 100 pacientes que se atienden en el centro y requieren medicación, 98 se van con el medicamento para cumplir con el tratamiento completo en forma gratuita”, explica orgulloso.

ATENCIÓN Y ESPECIALIDADES

La organización es la base para lograr un buen funcionamiento del centro. Es por eso que los servicios están distribuidos por días. Los lunes se atiende medicina general a cargo de laDra. CamilaGavazzo, médica generalista y esposa del Dr.Correa. Los martes,miércoles y jueves se atienden consultas ginecológicas a través del Dr. Claudio Poggi, tocoginecólogo, además de las consultas de medicina general por el Dr.Correa. Los miércoles, se realizan los diagnósticos porimá- genes, gracias al Dr. Armando Goldman, médico ecografista. Los jueves, se reciben las consultas cardiológicas y se realizan electrocardiogramas a cargo de la Dra. Laura Dalvia; los viernes hay consultorio de nutrición a cargo de la Lic. Eugenia Rodríguez Fanlo y el equipo de la Universidad Maimónides, y viernes por medio, clínica médica por la Dra Gladys Gómez. Por su parte, la empresa Central Lab envía los días miércoles y viernes una técnica extraccionista, que cuenta con un equipo móvil, realiza los análisis necesarios y envía por mail los resultados en pocas horas.

PROBLEMÁTICA DE SALUD EN EL SUR DE LA CIUDAD

“En materia de salud existe un gran problema que es la saturación de la atención en los hospitales públicos. Esta comuna tiene una alta densidad de población y baja cobertura de medicina prepaga u obra social, por lo que el Hospital Piñero, el CeSAC 24 en el Barrio Ramón Carillo y el CeSAC 6 de Villa Soldati, no logran cubrir la demanda de la zona. En el barrio Los Piletones, que está formado por 10 manzanas, habitan entre 12.000 y 14.000 personas. El centro, entonces viene a dar respuesta a la atención cotidiana, que necesita ser evacuada con prontitud, como por ejemplo, el niño con fiebre, bronquiolitis o un problema en la piel. Eso requiere de personal entrenado, materiales y una infraestructura que permita dar ese apoyo en forma permanente. Si la organización no cuenta con esos tres pilares, no se da una respuesta eficiente, se ofrece una medicina de segunda y nosotros pretendemos para este lugar una de primera calidad. La persona que viene a la consulta tiene que recibir la misma atención que el paciente de un consultorio o institución privada. Por eso buscamos que los profesionales que trabajan sean de calidad, al igual que los análisis, diagnósticos y remedios”, sostiene el Dr. Correa.

UN ESQUEMA DE ESTACIONES PARA AGILIZAR EL APTO FÍSICO ESCOLAR

“El comienzo del año, con el apto físico escolar es un tema. Los chicos no pueden realizar actividad física si no llevan el apto físico. El estudio no requiere más que un buen examen general y una lectura de su historia clínica. La gente comienza a preocuparse en febrero. Hay familias que tienen 6 u 8 hijos. Hace unos años que venimos implementando jornadas exclusivas para el apto físico. Damos 100 turnos por mañana, el paciente no espera, pasa por diferentes estaciones en donde los van evaluando: en uno le miden la presión arterial, en otro le auscultan el corazón y los pulmones, otro profesional le hace un buen interrogatorio médico, en otro gabinete lo pesan y miden y finalmente un médico le prepara el certificado con sello y todo. En diez minutos, se van con el certificado”. A comienzos de 2016 realizaron 700 certificados.

El sistema de salud no está preparado para destinar tiempo y recursos en los aptos físicos de todos los niños en edad escolar. La población que necesita ser evaluada, ocupa un tiempo precioso en un hospital, que puede llegar a entorpecer la atención de pacientes de mayor complejidad. Es necesario revisar el sistema.

“Hace un tiempo, notamos que la gente venía a hacer cola la noche anterior para poder sacar un turno para el apto físico. Nosotros no queremos que estén de noche en la calle. Entonces, implementamos una urna que se coloca en la puerta del centro durante todo el mes de enero y febrero, en donde la gente inserta un papel con sus nombres y al otro día, colgamos una cartelera con los turnos ya asignados, día y hora. De esta manera, evitamos las colas, y la gente puede organizarse para venir un solo día”.

ENSEÑANZAS BASADAS EN LA COMUNIDAD

La Facultad de Medicina de la Universidad Abierta Interamericana envía a los alumnos del último año a realizar un trabajo en terreno por ocho semanas. Por otra parte, la Universidad Maimónides envía a estudiantes de nutrición y psicología. A su vez, esta última está colaborando a través de la Facultad de Odontología, en la construcción de un centro odontológico con 4 consultorios para el barrio, que se inaugurará a fines de 2016. También, en algunos momentos del año, rotan por el centro de salud algunos residentes de Medicina General y estudiantes de medicina de otras universidades, como por ejemplo UNLaM y CEMIC.

“El objetivo de la interacción entre las universidades y el centro, es que los alumnos se formen en salud comunitaria, la población cuente con atención y nuestro establecimiento, suficientes profesionales. En resumen, una simbiosis para que los alumnos aprendan, supervisados por un profesional y la comunidad se beneficie. Para lograr ese equilibrio, los estudiantes son evaluados formativa y sumativamente. Deben cumplir con un presentismo y estar involucrados honestamente con la comunidad. Hemos tenido muchos casos de alumnos que una vez finalizada la carrera y luego de su experiencia en el centro, cambiaron su especialidad hacia Medicina General. ¡Incluso una alumna que quería ser cirujana plástica!”

 

“Buscamos que los profesionales que trabajan sean de calidad, al igual que los análisis, diagnósticos y remedios”.

 

EL TRABAJO DE LOS VOLUNTARIOS

“Lo más apreciado que nos donan los profesionales que trabajan en Los Piletones es el tiempo que relegan de su familia y de su actividad privada que repercute en sus ingresos. Los que se quedan con nosotros son aquellos que entran en sintonía con el trabajo comunitario, siempre con el objetivo claro de ofrecer la mejor atención posible”.

EL MÉDICO ES UN INTERMEDIARIO ENTRE EL BIEN QUE ES LA SALUD Y LA COMUNIDAD

“En ámbitos de salud privados la gente se violenta porque tiene mucho tiempo de espera. Acá en 11 años nadie me levantó la voz. Es una gran diferencia. Esto va en contra del prejuicio que la gente desarrolla sobre el trabajo en la villa. Yo les contesto que es un barrio como cualquier otro, y que en este caso, tomó al centro de salud como propio. La gente es muy respetuosa. No existe el nivel de violencia que yo veo en otras instituciones. Aquí hay más tolerancia”, concluye.

La gran gratificación pasa por la respuesta de la gente. La sonrisa de la madre cuando se retira con un panorama claro de lo que tiene su hijo y con la medicina para bajar la fiebre. Desde el centro les facilitan la vida a las familias para que no tengan que faltar varias veces a su trabajo, o el niño a la escuela. “Tratamos de no burocratizar la atención”.

UN EQUIPO FUNDAMENTAL

Además del centro de salud del barrio Los Piletones, el Dr. Correa atiende en los consultorios de demanda espontánea del Hospital Italiano, es Jefe de departamento de Medicina Familiar en el Sanatorio Modelo de Caseros, da clases en la cátedra de fisiopatología del adulto para la carrera de nutrición de la UAI y está cursando una maestría en educación para profesionales de la salud. Está en pareja con una médica generalista, Camila, y tiene dos hijos, Juan Ignacio de 5 y Manuela de 3. “Hacemos un buen equipo con mi mujer”.

Disfruta de sus trabajos y también de su familia, sabiendo acomodar el tiempo para darle lugar a sus afectos, entendiendo que son vitales para luego salir a trabajar con ganas y alegría. Igualmente concluye que de todas las actividades profesionales que desarrolla la que realiza en el centro es la que más le gusta. “Es lo que yo pienso que debe ser el ejercicio de la medicina y aquí tengo el campo abierto para ponerlo en práctica. Mi idea es jubilarme acá. Es difícil definirlo, pero todo lo que estudié sobre la atención primaria, eso que se ve en los libros, en este centro de salud deja de ser una teoría”.

FUNDACIÓN MARGARITA BARRIENTOS
La fundación Margarita Barrientos se abre en 1996 con un comedor. Sus impulsores, Margarita e Isidro, fueron ampliando la propuesta abriendo una guardería, dos jardines de infantes, un hogar para ancianos y un centro de salud. Además, agregaron un taller de costura y una carpintería para ofrecer una salida laboral a las personas de la comunidad.

El recurso humano y los recursos materiales se consiguen a través de donaciones. Para colaborar puede contactarse vía mail fjmcorrea@yahoo.com.ar y/o el del centro de salud: lospiletones.centrodesalud@gmail.com


Autor: Editorial Conexión; “Trabajar con Margarita es como jugar en la selección” Revista Conexión Andrómaco N°30; 12-17; (2016)

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