Gente en acción
whatsapp
twitter
facebook

Prof. Dr. Héctor David Ferreyra

Pionero en el uso de nuevas técnicas quirúrgicas en ginecología oncológica

Pionero en el uso de nuevas técnicas quirúrgicas en ginecología oncológica
Su extensa currícula evidencia los años de estudio y capacitación. Doctor en Medicina y Cirugía; Profesor de Ginecología en la Universidad Nacional de Córdoba; Magister en Servicios de Salud; Especialización en ginecología oncológica; Post grado en Italia, Francia y EEUU; Miembro Titular de la Academia de Ciencias Médicas de Córdoba y Académico Correspondiente de la Academia de Ciencias Médicas de Buenos Aires; Profesor Honoris Causa de la Universidad Nacional de la Rioja.

Pionero en el uso de nuevas técnicas quirúrgicas en ginecología oncológica, desde su Córdoba natal, el Dr. Ferreyra, Profesor de Ginecología en la Universidad Nacional de Córdoba y Profesor Honoris Causa de la Universidad Nacional de la Rioja, comparte su trayectoria.

EN EL NOMBRE DEL PADRE

“Aquí vamos a estar cómodos para hablar sin interrupciones. Fue el despacho del Dr. Humberto Dionisi, se imagina el honor que significa para mí estar al frente de su Cátedra.” Dijo, a manera de recibimiento, el Dr. Héctor Ferreyra, quien esperaba para esta entrevista en la puerta de ingreso del Servicio de Ginecología -del cual es jefe-, en el segundo piso del centenario Hospital Nacional de Clínicas de Córdoba; emblemático sitio por donde dejaron huellas indelebles médicos y científicos que alcanzaron reconocimiento internacional, tales como: Pedro Ara, Pablo Mirizzi y Humberto Dionisi, quien en 1935 dirigió allí el Instituto del Cáncer -único en el interior del país que contaba con un tratamiento combinado de cirugía, radium y radioterapia- y fue quien participó en la cirugía de Eva Duarte de Perón a pedido del Prof. George Pack de EEUU. “Nací en la ciudad de Córdoba en 1948 pero me crié en un pueblo a 90 km de aquí y cuando cuente porqué, también se entenderá mi vocación. Tengo que remitirme directamente a la influencia de mi padre Francisco, a quien prometí especializarme como profesional cueste lo que cueste, -rememora el Dr. Ferreyra con evidente emoción- él era médico interno, jefe de clínica del Hospital Colonia Emilio Vidal Abal en Oliva y allí nos mudamos toda la familia. Recuerdo que los enfermos mentales participaban de nuestra vida cotidiana y que siempre estábamos rodeados de amigos médicos y empleados del nosocomio. Me marcó mucho el hecho de que mi papá -que también tenía un consultorio particular- me llevara cuando hacía visitas domiciliarias por todo el pueblo, pero especialmente a barrios humildes. A mi hermano y a mí nos hacía bajar del auto para que socializáramos con la gente y tuviéramos conciencia de la necesidad que sufrían otros. Yo me daba cuenta de que no les cobraba y allí comprendí lo que significaba hacer solidaridad a través de la medicina. Tal es así que cuando murió - a los 56 años- el Concejo Deliberante de Oliva quiso ponerle su nombre a una calle del pueblo y la gente a la que él atendía pidió que fuera en un barrio humilde. “Mi madre siempre fue docente y nos inculcó la necesidad de estudio y superación para darle sentido a la vida. Ambos fueron ejemplos de humanismo y dedicación”, expresa con los ojos húmedos y evidente orgullo.

UN NYC (NACIDO Y CRIADO) EN EL CLÍNICAS

Ingresó a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba en 1965 y egresó en 1971. Realizó toda su práctica de pregrado y post-grado como practicante y luego como residente del Hospital Nacional de Clínicas. Desarrolla su carrera docente y doctoral en la Escuela de Graduados de la FCM y obtiene su Tesis Doctoral en 1982 con Sobresaliente, por lo que se hace merecedor del Premio Escuela de Medicina, entre los trabajos de Especialidades Quirúrgicas. De sus épocas de estudiante el Dr. Héctor Ferreyra rescata algunas memorias: “Me vine de Oliva a estudiar medicina junto con mi hermano mayor Francisco, que entró en abogacía; los dos a vivir a la casa de mi abuela materna, Blanca Ordoñez, que de tan buena nos malcriaba. Ella tenía su departamento en el centro de la ciudad de Córdoba y yo desde allí me tomaba el tranvía 2 que me dejaba en el Clínicas. Recuerdo a compañeros inseparables que viví- an a la vuelta de este hospital y con los que estudié toda la carrera: Daniel Mackinnon, Mauricio Zlotnik y “Pimpe” Peralta. Ya en tercer año entré como practicante, eso fue en 1968. Al año siguiente se produce el “Cordobazo” y a mí me tocó estar de guardia ese día, dentro del barrio que estaba tomado por los estudiantes. Empezamos a recibir a los heridos que venían golpeados, muchos eran policías que se caían de los caballos. No me olvido de la batalla campal que se armó cuando incendiaron la Xerox y una concesionaria de Citröen… tiempos muy difíciles. En 2018 cumplo 50 años en el Hospital Nacional de Clínicas donde conocí a Beatriz Passerini -médica ginecóloga- haciendo juntos la residencia, con quien me casé y trabajamos en el Sanatorio Allende desde el año 1978”. Expresa, sin dejar de hacer nuevamente mención a que la realización de la carrera docente, universitaria y académica se debió fundamentalmente a un compromiso contraído con su padre.

“Tenía mucha necesidad de hacer una experiencia en el extranjero; particularmente me interesaban muchísimo los adelantos italianos en los tratamientos del cáncer ginecológico. La cuestión es que andaba como un león enjaulado y allí es cuando Beatriz, mi mujer, juega un rol fundamental ya que me insta a viajar al exterior, haciéndose responsable sola con su trabajo en el Sanatorio Allende de la economía y de nuestros cuatro hijos -María Celeste, Agustín, Matías y María del Pilar-, tomando a su cargo la estructura familiar durante los ocho meses de mi estadía en el extranjero.”

ESPECIALIDAD Y TESIS

“Mi idea era ser clínico, pero después me gustó como especialidad la endocrinología. En aquella época tuvimos como profesor de ginecología al Dr. Aníbal Acosta; alguien muy importante porque al emigrar a EEUU fue el primero que realizó una fertilización asistida en USA”, cuenta Ferreyra con mucho entusiasmo. “Me dije: necesito hacer una especialidad que tenga clínica ginecológica y cirugía. Así fue que rendí para la residencia de ginecología con el Profesor Tobías Goldsman y tuve la suerte de tenerlo también a Humberto Dionisi; él recibía todos los casos de las provincias del norte, manejando mucha casuística; era un gran maestro junto con otros cirujanos como Mirizzi y Juan Martín Allende. También conocimos por el prof. Goldsman la técnica de Laparoscopia o Celioscopía, que él aprendió con el prof. Palmer en el Hospital Dieu de París. Eso me dio una formación importante en técnicas nuevas de cirugía. No pude haber tenido una escuela mejor en ginecología general y oncológica”, afirma, sin duda alguna. La tesis doctoral del Dr. Ferreyra se tituló “Cáncer de OvarioVías de diseminación”. Cuando la concluye y presenta obtiene óptima calificación pero siente la inquietud de completar su formación, conociendo la metodología de trabajo de servicios de cirugía destacados en el exterior.

“LA EDUCACIÓN ES LA BASE DEL DESARROLLO”

Extracto del discurso pronunciado por el Dr. Héctor Ferreyra el 12 de diciembre del 2009, en el acto de conmemoración del 11° aniversario de la creación de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de La Rioja, al ser galardonado con el título y grado académico de Profesor Honoris Causa:

“La educación es la base del desarrollo, tanto cultural como artístico, científico y porqué no, del económico. En nuestro país no había razones para que lugares más alejados como La Rioja no puedan contar con una excelente universidad con carreras de grado como Medicina o Abogacía.

Yo soy argentino y La Rioja es una parte muy importante de nuestro país, por lo que siempre apoyé los proyectos que venían de esta universidad.

La base de la Patria debe surgir a partir de la educación. Muchos problemas que tenemos hoy, inclusive la violencia, se curan con educación e igualdad de oportunidades”.

COMO UN LEÓN ENJAULADO

En los comienzos de la década de 1980 se publican los primeros trabajos importantes del Dr. Umberto Veronesi -renombrado oncólogo integrante del Instituto del Cáncer en Milán, propuesto para el Premio Nobel. Su técnica quirúrgica denominada Cuadrantectomía fue un hito mundial en el ámbito de la cirugía oncológica, basada en extirpar solo un cuarto de la mama y los ganglios axilares, por lo que resulta una intervención mucho menos traumática e invasiva que la clásica mastectomía radical. Al respecto, relata el Dr. Héctor Ferreyra: “Después de presentar la tesis me empecé a sentir contenido profesionalmente; tenía mucha necesidad de hacer una experiencia en el extranjero; particularmente me interesaban muchísimo los adelantos italianos en los tratamientos del cáncer ginecológico. La cuestión es que andaba como un león enjaulado y allí es cuando Beatriz, mi mujer, juega un rol fundamental ya que me insta a viajar al exterior, haciéndose responsable sola con su trabajo en el Sanatorio Allende de la economía y de nuestros cuatro hijos -María Celeste, Agustín, Matías y María del Pilar-, tomando a su cargo la estructura familiar durante los ocho meses de mi estadía en el extranjero.” Remarca Ferreyra el apoyo incondicional de su mujer. “Me fui con el pasaje y nada más hasta que me llegó una beca. Sentí que con esta decisión cumplía también con el sueño de mi padre: hacer lo que él no pudo en su época. En Milán estudié con el Prof. Bruno Salvadori en el Instituto Nacional de Tumores, reconocido mundialmente por ser uno de los que cambió el paradigma en el tratamiento del cáncer de mama hacia la conservación mamaria. Después pasé a residir un mes en Marsella para estudiar con el Prof. Jean Maurice Spitalier y de allí me invitó el Dr. Aníbal Acosta a Norfolk, donde acababa de nacer el primer bebé por fertilización in vitro en EEUU. Estas experiencias me dieron una visión de como se trabaja en el resto del mundo, uno aprende como se manejan ordenadamente centros que tienen protocolos establecidos. Creo que para dirigir un servicio importante hay que forzosamente tener experiencia en el exterior”. Enfatiza, dando detalles de las prácticas hospitalarias en Europa y Estados Unidos. A su regreso aplica los nuevos conocimientos en la Primera Cátedra de Clínica Ginecológica de la UNC -con el apoyo del Profesor Salvadori- cambiando la orientación y el manejo del cáncer de mama, iniciando una nueva tendencia en la cátedra que hoy dirige, “lo más importante que desarrollamos con mi equipo en Córdoba desde 1984 fueron las cirugías oncológicas con conservación de mama y más adelante -al visitarnos el profesor húngaro Lazlo Ungar en 2005-, a realizar la operación Traquelectomía Radical con Linfadenectomía Pelviana, para preservar la fertilidad de la mujer con cáncer de cuello uterino; antes se extirpaba todo y esa mujer no podía tener hijos. Creo que nuestra contribución fue no solo lograr la sobrevida a un cáncer, sino avanzar en la calidad de vida del paciente”, concluye. El Dr. Héctor Ferreyra también desempeñó una importante labor en la Universidad Nacional de Córdoba, llegando a ocupar el cargo de vicedecano y posteriormente decano hasta el 2000, ayudando a crear la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Rioja, por lo cual recibió de la misma el Doctorado Honoris Causa.

“La base de la Patria debe surgir a partir de la educación. Muchos problemas que tenemos hoy, inclusive la violencia, se curan con educación e igualdad de oportunidades”.


Editorial Conexión; Pionero en el uso de nuevas técnicas quirúrgicas en ginecología oncológica Revista Conexión Andrómaco N°33; 12-18; (2017)