En Andrómaco, la calidad no es un atributo ni una promesa. Es una forma de hacer, basada en conductas.
Perdurar no significa permanecer inmóvil. Implica revisar, mejorar y adaptarse para que la calidad no se vuelva obsoleta. Por eso, la innovación se asume como condición necesaria.
El cuidado de la piel es el campo natural de Andrómaco desde sus orígenes, tan propio que no necesita ser nombrado.
“Calidad que perdura” no es un eslogan. Es un criterio que orienta decisiones y prácticas.