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Dra. Marisa Hernández, pediatra y dermatóloga M.N. 82985

El cuidado de la piel en niños

El cuidado de la piel en niños
Aplicarles generosamente protector solar 30 minutos antes de la exposición solar sin olvidar orejas, cuello y empeines.

La piel de los niños es más delgada que la de un adulto y los mecanismos de defensa cutáneos, como las glándulas sebáceas y el sistema pigmentario, se encuentran en proceso de maduración. Asimismo, las glándulas sebáceas detienen su actividad en el transcurso de los primeros 6 meses de vida (estímulo aportado por la mamá) hasta la pubertad (11-12 años, estímulo propio).

 Podemos afirmar que durante este período la piel está en cierta manera "menos protegida". Por estos motivos, este órgano no es capaz de ejercer una función protectora adecuada, siendo más vulnerable a las radiaciones solares, a las agresiones externas, y deshidratándose con mayor facilidad.

Adicionalmente en el verano se producen situaciones que hacen que la piel de los niños especialmente, sufra modificaciones y, por lo tanto, sea susceptible a la inflamación, a las infecciones (bacterianas y micóticas) y a la deshidratación.

Habitualmente la capa córnea forma una barrera protectora compuesta por los corneocitos (células más superficiales) y algunos ácidos grasos (ceramidas).

Esta protección se ve interrumpida por la sudoración, los baños frecuentes, la inmersión prolongada, el exceso de cloro en las piletas y el frotamiento durante el secado.

Dicha alteración produce una puerta de entrada a agentes patógenos así como también sirve de señal para que se desencadenen fenómenos inmunológicos que generan inflamación o irritación.

A los fines de evitar estos sucesos, es necesaria la humectación diaria con emolientes apropiados así como también el uso de jabones cremosos y ropa de algodón suave.

Dado que los niños realizan la mayor parte de las actividades al aire libre bajo el sol, están mucho más expuestos a los agentes externos sin notarlo. De hecho, las exposiciones solares recibidas durante la infancia representan entre el 50 y el 80% del sol recibido a lo largo de nuestra vida. Como el daño solar es acumulativo y las quemaduras que se producen durante los primeros 20 años de vida dejan la piel más sensible y con predisposición a desarrollar lesiones cancerígenas, es muy importante cuidar la piel desde edades tempranas.

Debido a lo mencionado anteriormente, es muy importante que se usen productos especialmente formulados. Sucede que dentro de los protectores solares encontramos distintas sustancias, que bloquean el impacto del sol sobre la piel: estos son los filtros químicos o físicos.

  • Los filtros químicos se activan mediante reacciones fotoquímicas absorbiendo la radiación y modificándola para minimizar el impacto sobre la piel.
  • Las sustancias que contienen los protectores solares físicos reflejan los rayos impidiendo que penetren en la piel.

Los protectores solares físicos usan normalmente pigmentos minerales como el óxido de zinc o el dióxido de titanio, que reflejan la radiación como un espejo. Ambos proporcionan protección solar de amplio espectro (UVA y UVB) y son lo suficientemente suaves para personas con piel sensible ya que no suelen causar irritación.

“Las exposiciones solares recibidas durante la infancia representan entre el 50 y el 80% del sol recibido a lo largo de nuestra vida”.

Cuidemos a los niños del sol

  • ■Los menores de 1 año no deben ser expuestos directamente al sol, pero los bebés mayores de 6 meses deben usar un protector solar aunque se encuentren a la sombra, ya que los rayos se reflejan sobre las distintas superficies.
  • Aplicarles generosamente protector solar 30 minutos antes de la exposición solar sin olvidar orejas, cuello y empeines: muchas veces se olvida proteger algunas zonas del cuerpo que son muy sensibles.
  • Evitar exponerlos entre las 10 y las 16 horas. Durante este horario los rayos UV se encuentran más fuertes y producen mayor daño. Hay una forma sencilla de enseñarles a los más chicos esta regla: si su sombra reflejada en el piso es más pequeña que su estatura no es conveniente que estén al sol.
  • Reaplicar el protector solar cada dos horas, luego de cada baño o de haberse secado con toalla.
  • Ofrecerles agua frecuentemente para evitar un golpe de calor.
  • Promover actividades en espacios de sombra como sombrillas y árboles.
  • Utilizar protector solar aun en los días nublados: es importante recordar que las nubes solo filtran un bajo porcentaje de radiación.
  • El agua, el césped, la arena y la nieve reflejan los rayos solares, aumentando los efectos de las rayos UV sobre la piel. Por este motivo hay que utilizar fotoprotectores más altos sobre dichas superficies.
  • Ponerles gorros, sombreros con visera y remeras de trama cerrada que cubran los hombros.
  • Las prendas ofrecen cierto “factor de protección”, pero no el suficiente. Por eso recomendamos siempre usar protectores especialmente formulado para bebés y niños: Dermaglós cuenta con una amplia variedad de protectores solares especialmente pensados para la niñez.
  • La ropa de algodón no es un buen filtro para la radiación solar, en especial si SE MOJA o SE HUMEDECE, por lo tanto es aconsejable colocar protector solar debajo de la misma y no sólo en las zonas expuestas al sol.
  • El algodón, el rayón y el lino tienen menos protección UV que el nylon, seda, poliéster y lana.
  • Los colores oscuros ofrecen mayor protección, pero son más calurosos.
  • El estiramiento del tejido disminuye el factor de protección UV.
  • Las prendas de tonalidades claras reflejan mejor la radiación UV pero hay que tener en cuenta que la misma puede filtrarse cuanto más abierta sea la trama del tejido.
  • Cuando el niño ha padecido una irritación o quemadura solar no es aconsejable la inmersión en el agua, ya que podría exacerbarse la misma o también producirse infecciones.
  • En caso de irritación es apropiado colocar geles refrescantes y luego emolientes varias veces por día.
  • Frente a la aparición de dolor o de ampollas, consultar de inmediato al médico.

Dra. Marisa Hernández, pediatra y dermatóloga M.N. 82985; El cuidado de la piel en niños Revista Conexión Andrómaco N°25; 26-27;(2014)

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