Gente en acción

Fundación Lactancia y Maternidad

FUNDALAM: 30 años de historia familiar

FUNDALAM: 30 años de historia familiar
Marta Maglio de Martín, fundadora y directora de FUNDALAM e integrantes de la Fundación.

Una organización que trabaja para promover la lactancia materna y la crianza en salud.

Los pilares de esta asociación sin fines de lucro son la atención y el apoyo a mujeres, hombres y niños, ya sea a través de sus servicios de guardia o bien por vía telefónica, así como también la creación de cursos y grupos a través de los cuales las madres primerizas o no, pueden entenderse en los beneficios del contacto piel a piel con el bebé.

 

Texto: Noelia Veltri, periodista. Fotos: Ana Morán.

Desandar el camino realizado por los integrantes de la Fundación Lactancia y Maternidad (FUNDALAM) desde su conformación en 1979 significa conocer en profundidad la vida de su fundadora y cara visible, la Licenciada Marta Maglio de Martín, psicóloga, madre de seis hijos y orgullosa abuela de seis nietos.

“Viví algunos años en Estados Unidos, país en el que nacieron mis primeros cuatro hijos y en el cual además de acompañar a mi marido, que es hemodinamista, ejercí mi profesión y acumulé una vasta experiencia. Al volver, hace ya más de 30 años, me di cuenta de que necesitaba volcar todos esos conocimientos en algún proyecto. Fue así como surgió la filial argentina de la Liga de la Leche Internacional, una iniciativa que llevó por todo el país y cuya sede funcionaba en mi casa, con todos los conflictos que eso acarreaba desde el punto de vista familiar: no paraba de sonar el teléfono y mis hijos que eran chicos –hoy el mayor tiene 40– se ponían muy celosos”, cuenta entusiasmada la Lic. Maglio.

Fue durante el último tiempo de funcionamiento de la filial de la liga que la licenciada comenzó a dar forma a lo que hoy es FUNDALAM: una institución que no solo se dedica a brindar apoyo a las madres y padres al momento de encarar el embarazo, el parto y los primeros meses de vida del bebé; sino también contribuye a la formación tanto emocional como intelectual de la comunidad.

Esto se produce a través de la realización de talleres y grupos de apoyo, además a partir de la creación de la Tecnicatura en Puericultura y Crianza, la primera de su tipo en el país y una fuente de salida laboral para aproximadamente 40 mujeres que la cursan y que, como sus predecesoras de las cuatro promociones anteriores, trabajarán en los principales centros sanitarios del país.

“Sinceramente, cuando comenzamos, nunca pensamos en un crecimiento tan grande, y la tecnicatura es un claro ejemplo de eso. Arrancamos con una idea propia en un momento del país en el cual nadie tenía trabajo. Luego fue creciendo y hoy contamos con el respaldo de la Universidad Nacional de San Martín (USAM) que avala el título”, comenta la Lic. Maglio utilizando el plural, tiempo de verbo que estará muy presente a lo largo de toda la charla.

“En FUNDALAM trabajan 20 voluntarios, contando la persona más antigua con aproximadamente 23 años en la institución. Nos organizamos de manera de cubrir de lunes a sábados las guardias para que siempre haya alguien, además de atender permanentemente el teléfono. La idea es que puedan acercarse a nuestro edificio las mujeres que pasan por la calle, o aquellas que, como consecuencia de ´boca a boca´, se enteraron de lo que hacemos. A todas se las atiende, se las escucha, se las contiene y se les dice que pueden permanecer todo el tiempo que quieran aquí. De hecho, muchas de ellas vuelven permanentemente o bien se incorporan como voluntarias”, explica la fundadora.

UNA EXPERIENCIA ARGENTINA

Al haber vivido tantos años en otro país, inmersa en otra cultura y, por qué no, bajo otras reglas, costumbres y normas, la Lic. Maglio sintió en lo más profundo que necesitaba crear una fundación “bien argentina”, que tuviera como objetivo acompañar a las mujeres no solo en el momento del embarazo o parto, sino también después cuando muchas no sabían qué hacer, que además pudiera llegar a todos los sectores de la sociedad.

“Debido a esa concepción hoy recibimos mujeres de todos los puntos de la ciudad y el conurbano, pero también vamos nosotras hacia todos lados trabajando en los barrios y sectores carenciados. De hecho, recientemente hemos cerrado un convenio con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que nos permitirá llegar a 40 jardines maternales, en un lapso de tres años, con el objetivo de trabajar en la formación y preparación de los maestros y también de los padres. La idea es poder asesorarlos para que coexistan con los nuevos problemas de nuestra sociedad. Hoy los maestros y padres no solo deben educar y enseñar, sino también lidiar con casos de violencia, adicciones, problemas laborales o económicos y el debilitamiento de los lazos y el concepto de familia”, señala.

Si bien para Lic. Maglio la “usina de ideas” no para nunca, también puede mirar hacia atrás. Es por eso que al momento de recordar e identificar uno de los primeros “casos” de la Fundación, que funciona en un edificio de la calle Cuba, del barrio de Núñez, la Lic. Magio relata: “Una de las cosas que más recuerdo es la historia de la primera mamá que llegó a nosotros. Tenía un bebé de cinco meses, debía ser operada de vesícula y le decían, bajo los conceptos médicos de hace 30 años, que debía dejar de amamantar a su bebé. Ella, que estaba muy angustiada, luchó con nosotros para lograr que el médico accediera a lo que se llama ´relactancia´, es decir volver a inducir la lactancia, un concepto que también pusimos en práctica en otro de los primeros casos, con una mamá adoptiva”.

GRUPOS DE APOYO Y TALLER DE ARTE

Además de la guardia y los grupos de apoyo –para madres y padres que lleven adelante embarazos múltiples, para los que son primerizos y también para los que reciben niños con capacidades especiales-, en FUNDALAM funciona un taller denominado “Alegrarte” en cual estos chicos reciben todo tipo de formación mientras atraviesa su adolescencia. Desde lectoescritura hasta computación, meditación, plástica y natación, entre las 9 y las 17 hs., los niños pueden cuidar la huerta y pintar, entre otras actividades; mientras las autoridades de la Fundación esperan la habilitación para que este centro, el primero en su tipo, pueda recibir ayudar oficial y estar cubierto por las empresas de medicina preparaga y obras sociales.

“La necesidad de acercarme y brindar apoyo a los padres que tienen chicos con capacidades diferentes surgió a raíz de mi experiencia: mi hija más chica, también llamada Marta y hoy de 24 años, nació con síndrome de down y nos hizo dar cuenta a mí, a mi marido y a mis otros hijos, que criar un niño de estas características es todo un desafío”.

“Luego de atravesar una primera etapa en la cual todo padre se siente shockeado y después de pedirnos las disculpas de rigor, aprendimos a llevar adelante una familia que, contrariamente a lo que uno piensa, desea o imagina, no es ´perfecta´. Mi hija Marta me enseñó a ser humilde y con su alegría e ímpetu me llevó a formar este taller, para el cual, además eligió su nombre”, refiera la Lic. Maglio.

El principal objetivo de Alegrarte es la integración en todas sus formas. Para eso, todas las personas que “enseñan” en el taller hacen hincapié en la ausencia de “techo” para para el desarrollo de los chicos con capacidades especiales y pregonan la importancia de estar presentes y acompañarse “piel a piel” desde el primero momento.

“Para estos niños la lactancia es fundamental pues, basándome en mi experiencia personal puedo decir que no solo contribuye, como sucede en todos los casos, al desarrollo del sistema inmune o de defesa y al fortalecimiento del vínculo con la madre, sino también a la formación del paladar y las capacidades intelectuales”, destaca la Lic. Maglio.

MAMÁS ANTES Y AHORA

Tal como sucede en muchos otros aspectos de la vida, en 30 años la conformación del plantel de mamás que se acercan a FUNDALAM ha cambiado. Mientras antes de trataba de mujeres amas de casa de “veintipico”, en la actualidad en la Fundación se reciben empresarias y profesionales de más de 30 años que necesitan soluciones rápidas debido a que muchas deben volverá sus trabajos al cabo de un tiempo de haber dado a luz.

Si bien muchas lo hacen por obligación, para otras es la consecuencia natural de una necesidad de retomar sus actividades ante la imposibilidad emocional y la falta de deseo de permanecer “encerradas en la casa”.

“Muchas se acercan y nos dicen ´ustedes ayudaron a mi hermana, a una amiga, a mi prima y ahora necesito que me ayuden a mi´. Nosotros lo que hacemos es invitarlas a entrar, que se sienten, se tranquilicen, tomen un café o un vasito de agua y con la mayor tranquilidad y sutiliza creamos un espacio para que, palmadita en la espalda mediante, nos cuenten qué es lo que les está pasando. Algunas simplemente tienen problemas prácticos como puede ser una lastimadura provocada por amamantar o grietas en el pezón; aunque otras padecen angustias por cuestiones laborales o problemas afectivos. En cualquier caso, tratamos de brindar un espacio de contención”.

No obstante, como en todo, hay una de cal y una de arena, pues mientras años atrás para muchos hombres resultaba prácticamente irrisorio acompañar a su mujer a un grupo de apoyo para primerizas, hoy en día cada vez son más los que se acercan.

“La realidad es que los tiempos han cambiado, las necesidades son otras y hay que adaptarse. Si bien aún sigue habiendo un espacio vacío y quedan muchas cosas por hacer, nuestro mayor orgullo es haber impuesto en la Argentina la concientización sobre la importancia de la lactancia materna. Y dado que no estamos ajenas a las necesidades de más mamás, desde FUNDALAM impulsamos para que las mamás puedan retomar sus actividades, pero también contar con un tiempo y un espacio para dedicarle a la lactancia”, agrega Marta.

PRESENTE Y FUTURO

Mientras se encuentra a la espera de la habilitación para el Taller Alegrarte, el equipo de FUNDALAM continúa trabajando, apoyado por una serie de empresas entre las que se encuentran Avent, Gas Natural, Laboratorios Andrómaco, Johnson & Johnson y la Fundación Pérez Companc, siempre procurando llegar a los sectores más humildes de la comunidad. 

“A lo largo de estos primeros 30 años me ha tocado vivir y presenciar situaciones dolorosas que aún hoy me afectan y me llegan como es el deseo de abandonar a un niño con capacidades especiales que tienen muchos padres. Sin embargo, aún esas circunstancias de la vida se pueden afrontar y trabajar sin juzgar a la gente, siempre desde el acompañamiento y el consejo”, concluye Marta mientras recibe a una mamá que llega a la Fundación con su bebita recién nacida buscando, quizás, un poco de paz y tranquilidad para dedicar un rato de su día a uno los mayores actos de amor: amamantar.

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