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Las motivaciones por las que los jóvenes utilizan una red social

El impacto de las redes sociales en los jóvenes

El impacto de las redes sociales en los jóvenes
En la actualidad ser usuario de una red adquiere un valor de identidad

Las motivaciones por las que los jóvenes utilizan una red social pueden sintetizarse en la siguiente fórmula: entablar contactos + interactuar con amigos + generar nuevos vínculos + crear comunidad. “Si no estás, no existís”, coinciden en su particular lenguaje los adolescentes. En la actualidad ser usuario de una red adquiere un valor de identidad y un sentido de pertenencia. Y, a la luz de lo que muestran las cifras, los jóvenes parecen tener razón.

Una herramienta de comunicación

¿Qué es una red social? Es una estructura compuesta por grupos de personas que están conectadas entre sí por uno o varios tipos de relaciones, como la amistad, el parentesco, intereses o conocimientos comunes. La definición preexiste al nacimiento de las redes informáticas y aún de Internet aunque, el concepto se ha popularizado por el uso cada vez más generalizado del dispositivo en la red de redes. “Los vínculos que tienen los jóvenes en la vida real encontraron una herramienta en la web que les permite estar conectados al instante. La red social es un nuevo lugar donde encontrarse pero no es un generador mágico de amistades”, sostiene la Licenciada Mariela Arinas, psicóloga de adolescentes. “Los vínculos genuinos necesitan de un tiempo y un trabajo de construcción, no nacen instantáneamente”, asegura esta especialista para quien es vital la mirada atenta de los padres para que el uso de Facebook sea positivo. En rigor, a diferencia de la vida real donde un amigo es una persona con la que se tiene una relación de afecto, el “amigo” de la red social es todo aquel que envió una solicitud de amistad y fue aceptado. Los adultos tienen que “ayudar a romper con la ilusión de que con las redes todo se puede lograr, porque eso refuerza la omnipotencia típica de esta etapa, y además, intensifica la idea equivocada que los objetivos se alcanzan de un modo rápido. En la vida offline no es así, los buenos resultados implican una tarea previa, un proceso. La gran velocidad con la que suceden las cosas en las redes, es decir online, puede confundirlos”, advierte Arinas. “Su objetivo principal es comunicarse con sus amigos y ser aceptados”, dice la Doctora en Comunicación Roxana Morduchowicz, autora del libro La construcción de la identidad juvenil en Internet. “En cada texto o imagen que suben, los chicos buscan definir quiénes son, cómo se ven y qué piensan los demás de ellos. La participación en las redes sociales refuerza las formas de sociabilidad tradicional”, señala. “La pantalla es un soporte para la vida social de los jóvenes”, opina Alejandro Fishman, en su doble rol de presidente de Yahoo Argentina y del IAB (Interactive Advertising Bureau). “Las redes los están cruzando minuto a minuto y complementan su vida real, ampliando las herramientas disponibles para comunicarse”.

La seducción de la fama

La popularidad es hoy un valor altamente positivo para los jóvenes, indicó una encuesta del Ministerio de Educación realizada entre 3500 alumnos secundarios. Por eso es fácil entender la actitud tan generalizada de exhibir la cantidad de amigos que tienen en la red. Ese gesto expone con claridad que el anonimato y la intimidad ceden ante el deseo de la fama. Algo que, por cierto, no es exclusivo de los menores y se hace visible en la cultura televisiva que domina en la actualidad. A contramano de la idea, bastante generalizada, acerca de que la gran permanencia frente a la computadora los convierte en una generación aislada, la consultora de la Unesco en temas educativos, Dra. Morduchowicz, opina que “la presencia de las pantallas en su vida no implica un aislamiento o anular su vida social, al contrario”. Por supuesto, “estar quince horas chateando no es beneficioso”, como tampoco lo es estar esa cantidad de tiempo mirando televisión o leyendo un libro. Los adultos tienen que promover que las actividades sean diversas y pongan en juego distintos aspectos de los chicos”. Se refiere a la posibilidad de que los adolescentes desplieguen sus potencialidades intelectuales, físicas y expresivas.

“Me encuentro con mis amigos” (Damián Spivak, 14 años). “Juego y me divierto con otros chicos” (Luciana Clerici, 19 años). “Conozco gente nueva” (Paula Lozzia, 21 años). “Comparto la música y los videitos que me gustan” (Teo Sasha, 17 años).

La plaza pública

Impulsados por las generaciones tween y teen, que es la denominación que los analistas de marketing le han dado al target de los pre-adolescentes y adolescentes, los dispositivos digitales son la nueva plaza pública en la que se dialoga, intercambia y construyen vínculos. Ellos no conocieron la vida sin computadora, playstation o celular. No conciben, por ejemplo, que los adultos hayan vivido en un tiempo en que se miraba la televisión sin control remoto. “Muchas personas no podrían imaginar su vida sin tener actividad en la red social”, dice Fishman. “Tengan cuidado con lo que suban a Facebook”, les dijo a los estudiantes de una escuela secundaria de Wakefield, Virginia, el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama durante la inauguración del último ciclo escolar. Estaba preocupado por la facilidad con que los jóvenes acceden a los distintos dispositivos electrónicos. En ese sentido, Fishman cree que los padres tienen que funcionar como filtro y control de sus hijos. “No es que no puede pasar nada porque los chicos están en casa, porque al conectarse con una red social corren los mismos riesgos que si estuvieran en la calle, se expone información que tal vez no queremos que tengan o pueden pasar datos que los haga vulnerables. Y, por otra parte, los adultos tienen que impulsar otras actividades porque no toda la vida es digital. Existen los deportes, el estudio, los momentos para compartir en familia. Es importante por ellos y por nosotros no perdernos el hecho de sentarnos a jugar con un rompecabezas o a las cartas, enseñarles a andar en bici, estudiar de forma tradicional para que aprendan a procesar lo que no está en la red”.

¿Los chicos saben más?

Si los jóvenes tienen el manejo instrumental de la tecnología, son los adultos quienes deben guiar el uso porque poseen un criterio adecuado producto de su experiencia de vida. “El problema es que hay un desconocimiento de los mayores sobre cómo funciona Internet o una red social. Muchos son ajenos a ese mundo y hasta le tienen miedo”, aporta Fishman. También señala que hoy para los más jóvenes es importante ser popular y esto se opone a la preservación de la intimidad que es un valor que deben transmitir los padres. Para evitar los peligros que pudieran surgir, los especialistas sugieren que los jóvenes no brinden información personal, no suban fotos privadas ni publiquen fotos de sus amigos sin permiso pero además que no se contacten con desconocidos ni se encuentren con personas que conocieron en la red. El presidente de Yahoo no cree que las redes sociales tal como funcionan hoy sean el modelo final y definitivo. Seguramente va a haber cambios, aunque no haya hoy certezas de hacia dónde vamos. “Nosotros, los grandes, venimos de experimentar otro tipo de vida y de conocer otras cosas y, aunque nuestros hijos crezcan con estos dispositivos, no creo que dentro de cincuenta años el mundo de simulación virtual se convierta en lo único que exista y nos domine. Me parece una idea muy loca”, finaliza. Lo que es innegable es que las redes sociales llegaron para afectar las vidas de todos, especialmente de los jóvenes. Pero no son buenas o malas per se, sino que se convierten en positivas o negativas según la información que circule en ellas. Sería como hablar de la radio, el televisor o el teléfono y darles un valor a los aparatos. “Para la mayoría de los chicos son medios para comunicarse con sus pares y en ese sentido son beneficiosos. No debemos endiosarlos ni demonizarlos. Lo que sucede allí es un reflejo de lo que les ocurre en la vida, tal vez un poco más amplificado”, asegura Arinas. ¿Los chicos escriben peor que antes? ¿Están más expuestos a situaciones de inseguridad? ¿Hablan menos con sus padres? Puede que sí, “pero no es responsabilidad de las redes sociales sino de la cultura actual”, dice la psicóloga Mariela Arinas. Y concluye que la mejor manera de garantizar un buen uso de las redes “es que los adultos promuevan el diálogo con sus hijos”


Laura Haimovichi. El impacto de las redes sociales en los jóvenes Revista Conexión Andrómaco N° 20, 8 - 9 (2012)

 

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