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Laboratorios Andrómaco le dedica esta sección a los profesionales que se destacan por su aporte a la comunidad.

Dr. Luis María Baliña
El legado de un maestro

Un hombre íntegro que dirigió su vocación al servicio de los enfermos, especialmente a los enfermos de lepra.
A través de la investigación y la formación permanente buscó el mejor tratamiento para sus pacientes. Trabajó para derribar los prejuicios hacia las personas con esta patología. Gran maestro, supo promover las potencialidades de sus discípulos. Para rendirle homenaje a un mentor de la medicina argentina, conversamos con el Dr. Raúl Valdez, discípulo del Dr. Baliña.

El legado del maestro

Descendiente de gallegos, su abuelo paterno Manuel, llegó al país a los 16 años. Más tarde se casó con Ana Pucheu Etchart y tuvo varios hijos. Uno solo de ellos pudo estudiar, su padre, Pedro Luis, que se recibió de médico dermatólogo y se especializó en lepra, vocación que supo transmitir a su hijo, Luis María y a quien hoy rendimos homenaje.

Graduado con Diploma de Honor y Doctorado en Medicina por la Universidad de Buenos Aires, su tesis trató sobre la inmunología de la lepra. Su maestro fue el Dr. Guillermo Basombrío. Se desempeñó como Jefe de Trabajos Prácticos del Dr.Bernardo Alberto Houssay, Premio Nobel de Medicina, de quien aprendió a valorar el rol de las ciencias básicas en la formación médica.

A lo largo de su carrera, ocupó destacados cargos que siempre puso al servicio de sus enfermos. Presidió la Asociación Argentina de Dermatología, fue Jefe de los Consultorios Externos de Dermatología del Hospital Muñiz, Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Argerich, Profesor a cargo de la Cátedra de Dermatología de la Universidad de Buenos Aires, Profesor y Decano de la Universidad del Salvador. Distinguido tres veces por la Academia Nacional de Medicina y nombrado por sus colegas Maestro de la Leprología Argentina, logró reconocimiento no solo entre la comunidad médica nacional, sino también en el ámbito internacional llegando a ocupar la vicepresidencia de la International Leprosy Association.

Falleció a los setenta y dos años en 1997, dejando un enorme legado no solo como médico, sino como persona. Esencialmente un maestro de vida, supo impartir sus conocimientos con generosidad desde la docencia, a través de la investigación y la práctica médica incansable. De su mano se crearon las primeras residencias médicas de Dermatología, y viendo una oportunidad para el interior del país, creó el Internado Rotatorio Rural en la Universidad del Salvador que se desarrolló como servicio, llevando médicos a pueblos con poco acceso a la salud.

Defensor acérrimo de la familia, promovió la modificación de la Ley de Lepra de 1929, llamada Ley Aberastury-Baliña en honor a su padre, que reemplazó la internación y el aislamiento obligatorio de los enfermos por el tratamiento ambulatorio obligatorio a cargo del Estado. De esta manera no sólo promovió la curación de los enfermos con evidencias científicas modernas sino que también defendió la integridad familiar de los enfermos.

En favor del tratamiento en un ámbito familiar
Los avances médicos que llegaban desde Estados Unidos a fines de la década del setenta, mostraban una nueva posibilidad para los enfermos. La aparición de los antibióticos que frenaban el contagio y curaban la patología llevó al Dr. Baliña a pensar en un paciente ambulatorio, con tratamiento y controles médicos financiados por el Estado.
La idea de evitar la separación de la familia debido a la internación obligatoria del enfermo de lepra lo impulsó a modificar la ley. Junto a un abogado amigo, trabajaron arduamente en las modificaciones necesarias y presentó el proyecto de la nueva ley en el Ministerio de Salud de la Nación.
El proceso le llevó un par de años, hasta que en 1983 logró la sanción de la nueva norma. "Si bien tuvo mucha resistencia por parte de sus colegas defensores del antiguo concepto de la reclusión y de los leprosarios, finalmente el tiempo le dio la razón. En la década del ochenta había aproximadamente 40.000 enfermos. Hoy, la lepra está prácticamente erradicada de la Argentina con solo 600 casos en 2012", sostiene el Dr. Raúl Valdez, Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Austral y discípulo del Dr. Baliña.

Un defensor de la tarea de las enfermeras
Fuerte impulsor de la enfermería, afirmaba que debía ser una carrera estimulada y reconocida a la par del médico. Para él, los enfermeros tenían que realizar el pase de sala junto al doctor. Apoyaba sus iniciativas y estimulaba al conocimiento cuando mostraban inquietudes. Cuenta el Dr. Valdez, que una estudiante lo consultó acerca de la tesis que quería presentar para licenciarse. Había elegido escribir sobre los prejuicios de la lepra. Sus docentes desestimaron el tema y le aconsejaron cambiarlo por uno más apropiado para su profesión. Pero el Dr. Baliña la apoyó y no la dejó renunciar, logrando recibirse con el proyecto que se había propuesto.
Supo trasladar la admiración que sentía por la enfermería a su entorno. Tanto que su hija María Magdalena, siguió la carrera y se dedicó con entrega al trabajo.

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Dr. Rubén Omar Sosa
Un pediatra que eleva la solidaridad con barriletes

El Dr. Rubén Omar Sosa, médico pediatra y Jefe de Infectología del Hospital Pedro de Elizalde reúne, a través de barrileteadas, a miles de niños y adultos en campañas solidarias y de promoción de la salud.

Barrileteadas solidarias

Sitio: www.batoco.org/

Numerosas campañas, innumerables satisfacciones
Las campañas surgen con preguntas que generalmente comienzan de la misma manera... ¿"Cómo les explico a mis pacientes…?" y esos interrogantes van tomando forma, poco a poco, hasta concretarse en una convocatoria que agrupa año tras año a miles } de familias. Compromiso contra las drogas, el tabaco y el alcohol; donación de órganos;concientización contra el SIDA; capacidades diferentes; educación y la ecología fueron algunos de los temas desarrollados en las numerosas barrileteadas.

Proyecto Cruz del Sur
"¿Cómo le explico a los chicos que la distancia no es un impedimento para ayudar?", sostiene el Doctor. En 2007 emprendió el Proyecto Cruz del Sur por la educación, que tuvo como finalidad juntar libros para armar una biblioteca escolar en cada punto cardinal del país.La iniciativa le tomó cuatro barrileteadas en cuatro años. Logró juntar cien mil libros que llevó con la ayuda de muchos voluntarios a Misión La Paz, 2000 kilómetros al norte de la Ciudad de Buenos Aires, a Los Antiguos en Santa Cruz, 2000 kilómetros al sur; a Calingasta en San Juan al oeste y a Villa Paranacito, al este.

Campaña "Un abuelo, un padrino de vuelo"
"¿Cómo les hago entender a los chicos que hay personas mayores que están solas y que necesitan compañía?", se preguntó una tarde. Ese fue el disparador para la campaña que unió a 600 abuelos con miles de niños. Junto al grupo comunitario del PAMIy a la agrupación BATOCO armó talleres de barriletes en geriátricos, luego convocó a niños y familias. "Venite. Hay alguien que está construyendo un barrilete para vos" "¿Y cómo voy a saber cuál es el mío?, preguntaban los chicos, "porque estará escrito en el barrilete", aseguraba el Dr. Sosa.Los niños llegaban y buscaban en el aire su juguete remontado. Una vez que lo identificaban por su nombre, seguían el hilo que lo sostenía y encontraban finalmente a su padrino para iniciar una conversación.

Proyecto Laura: "Los árboles Urgente Reclaman Ayuda"
"Los niños crearon un bosque, de un día para otro, hicieron ecología con sus propias manos" y cada uno puso su nombre en un tutor de madera que el Dr. Sosa les había entregado en la consulta. Además, les daba una carta que incitaba a reflexionar sobre el hecho de perpetuarse a través de la plantación de un árbol y sobre la colaboración hacia su tierra. Esta campaña se repitió en la laguna Saladita Norte inaugurando el primer bosque solidario de la República Argentina.

Iniciativa "¿Qué entiendo por la donación de órganos?"
Lo hizo a través del juego, que es la herramienta de aprendizaje más efectiva. El Dr. Sosareservó una fecha en su calendario, avisó a sus pacientes y amigos que la cita estaba marcada y los convocó a ser parte. "Los invité a remontar un barrilete y les propuse que cuando yo tocara la bocina, el que quisiera, podía cortar el hilo de su cometa, para que el viento se lo llevara. Los barriletes llevaban escrito un mensaje que decía: Este es mi barrilete, yo lo dono al viento. Ahora si querés, usalo vos".

Ese día se creó el primer listado único de donación de células de la médula ósea. Las 85 primeras personas que se anotaron, lo hicieron luego de la barrileteada.
Entonces cita una frase que le escuchó decir a Eduardo Galeano: "Para qué me sirve la utopía, si yo camino un paso y se aleja un paso, camino dos y se aleja dos… Entonces, para qué me sirve si nunca llego, y me doy cuenta que voy caminando... para eso sirve, para ir caminando".Y es en este caminar que el Dr. Rubén Omar Sosa, médico desde la infancia, de familia austera, pero de naturaleza generosa, transita profesando su verdad.

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